Lámparas IUKA

Usado desde la Antigüedad para construir refugios y menaje, el barro es el origen de toda la colección de lámparas IUKA. El alfarero lo trabaja con sus manos en el torno hasta conseguir la forma definitiva. Lo deja secar a temperatura ambiente y lo baña en engobe blanco. Tras un proceso de horneado de 24 horas a 1000ºC, está listo para que el artesano le aplique el esmalte y los óxidos de color tan característicos de nuestros productos. Los vuelve a cocer en el horno y así, una a una, sin prisa, hace cada pieza. Tan diferentes entre sí, tan únicas.

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